“Cuando estaba empezando en la selección, Samuel Eto’o me dijo: ‘Muchacho, a un delantero únicamente se le juzga por sus goles’. Pienso muchas veces en esa frase, que me empuja a trabajar y a superarme”, dice sonriendo Vincent Aboubakar. Cuando recibió ese consejo sólo tenía 18 años, y se disponía a afrontar, a las órdenes del técnico Paul Le Guen, el mayor de los retos futbolísticos con el combinado camerunés: la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010™.

Rindió a un buen nivel en los minutos que disputó de dos encuentros, a pesar de la eliminación precoz de los Leones Indomables, que sufrieron tres derrotas. Cuatro años después, Aboubakar ya no es el mismo. El ariete nacido en Yaundé descubrió el fútbol europeo con el Valenciennes justo después de la cita mundialista, y ha acelerado su transformación en las filas del FC Lorient, con el que suma 16 goles desde el verano pasado, una cifra superior a los conseguidos en tres años en el norte de Francia. Tan sólo Zlatan Ibrahimovic lo supera actualmente en la clasificación de artilleros del campeonato francés.

“El Lorient es un equipo al que le gusta jugar al fútbol, con un estilo muy ofensivo, que utiliza un 4-4-2. Tengo suerte de estar aquí, aunque también me ha costado mucho trabajo llegar”, explica, recordando también el papel que desempeñó su anterior club en su progresión, aunque aquella primera experiencia en Francia terminase con una crisis de confianza y de eficacia ante la portería. Al final, su contrato no fue renovado, y Christian Gourcuff aprovechó para hacerse con sus servicios. “Le tengo mucho cariño y respeto”, sonríe cuando se le menciona a su entrenador actual. “Me dio muy buenos consejos cuando llegué. Supo devolverme la moral y la confianza cuando atravesaba una situación difícil. Le debo mucho, a él y a todo el equipo”.

Respeto y ambición
A un mes del torneo brasileño, el ariete de los Merlus viajará a tierras sudamericanas en un magnífico momento de forma, y alberga grandes esperanzas. Aun así, a los cameruneses les aguarda una tarea difícil, puesto que sus adversarios en el Grupo A son el país organizador, Croacia y México. “El Mundial es una competición muy difícil, hay que recordar nuestro fracaso de 2010. Ahora volvemos a estar en un grupo complicado, pero creo que Camerún puede dar alguna sorpresa, a pesar de todo. Si tenemos la voluntad de defender nuestros colores como es debido, Dios nos ayudará”, espera, dejando clara su fe.

Si tiene la oportunidad de actuar en el certamen por segunda vez, con sólo 22 años, Aboubakar podrá sin duda beneficiarse de nuevo de la experiencia de su mentor: “Ya he jugado varias veces al lado de Samuel Eto’o, es un gran delantero, un líder, que impulsa al equipo hacia arriba y que sirve de ejemplo para los jóvenes. Para mí representa un modelo, al igual que Roger Milla, una inmensa personalidad, con el que he tenido la suerte de encontrarme y por el que tengo mucha estima y respeto. Son ejemplos para Camerún y para toda África, tanto en el plano futbolístico como en el humano”.

Esa admiración por sus mayores, dos grandes figuras del pasado y del presente, no le impide ser ambicioso y querer labrarse su propio nombre: “Es difícil, y es normal. Pero también es una cuestión de mentalidad. Cuando uno es atacante, tiene que saber dejar atrás ese tipo de cosas y superarse, para demostrar sus aptitudes”. Y poder así decir él algún día a otro joven que se incorpore a la selección: “Muchacho, a un delantero únicamente se le juzga por sus goles”.